Hemos escogido las montañas como imagotipo de nuestra bodega.
Las montañas transmiten ideas de ascensión, verticalidad, y solidez, masa.
Las elegidas expresan además nuestra idea de diversidad, biodiversidad,
que entendemos es tradición en Rioja.

 

En la base está Table Mountain; es la base no tanto porque sea la montaña
de menor altura y porque literalmente sea en la mesa donde especialmente
se aprecia nuestro trabajo, sino porque siendo la imagen icono de Ciudad
del Cabo nos remite a Bryan MacRobert, que es el alma de nuestro proyecto,
quien la tenía siempre a la vista en los años en que su pasión por el vino
se desarrollaba en la granja familiar allá en el límite sur del hemisferio sur.

Las otras tres forman sierras que dan idea de la diversidad del Rioja:
abrazan cuatro comunidades políticas distintas, y explican los diferentes
climas, suelos y cepas que aportan su variedad a nuestros vinos.

En orden ascendente, en primer lugar la Sierra de Cantabria,
que delimita al Rioja por su norte. Hemos escogido un perfil
que se puede percibir desde fincas que cultivamos en Rioja alavesa,
en el que se destaca El León Dormido que es también la referencia

más próxima a la ciudad de Logroño en que vivimos.

A continuación el perfil de la Sierra de la Hez que marca el límite sur
de la parte oriental del Rioja, tomado desde la viña de Tudelilla
que nos surte de esa garnacha tan especial.

Y la más elevada, la Sierra de la Demanda, en la que se alza el Monte
de San Lorenzo, tótem del Rioja, límite sur de su parte occidental y perceptible
casi desde cualquier punto de nuestras viñas en la zona, incluida Rioja alavesa.
Las sierras vienen definidas por colores que pueden ser tan cambiantes
como la vida misma, y encerradas en un círculo que quiere indicar la suma
de hemisferios que nuestros nombren expresan, pero que no quiere terminar
de cerrarse porque se abre a nuevas expectativas y horizontes. Quizás
pueda imaginarse la copa y sentir la tierra del vino que se bebe de ella.
Dos notas de color, acaso el sol, acaso la luna, que marcan
nuestros ritmos, completan la perspectiva.

Mis primeros recuerdos de la infancia son los de correr descalzo en una aldea de la región de Swartland en Sudáfrica –a unos cincuenta kilómetros al norte de Ciudad del Cabo

 

 

Si bien se mira todo se remonta a muchos años atrás, casi a tantos como los años que tengo. Mis primeros recuerdos de la infancia son los de correr descalzo en una aldea de la región de Swartland en Sudáfrica –a unos cincuenta kilómetros al norte de Ciudad del Cabo donde yo había nacido-, entre los viñedos de la granja que poseían y aún poseen mis padres. Recuerdo el contacto de mis pies desnudos con la tierra y pienso que ahí empezó mi amor por ella, y mi pasión por entenderla.

Fue pues allí donde aprendí a cultivar las viñas y a elaborar mis primeros vinos, al tiempo que estudiaba Viticultura y Enología en la Universidad de Stellenbosch.  Después de graduarme, pasé varios años viajando entre España y Sudáfrica, trabajando en las regiones vinícolas del Priorat y Swartland, zonas de  parcelas pequeñas de viñas viejas cultivadas en vaso y sin riego, fijaciones que me han quedado para obtener los vinos de la calidad y personalidad con la que voy soñando.

Ya entonces y absolutamente desconocedor de lo que el tiempo me iba a deparar me había enamorado de los vinos, los finos vinos, de La Rioja, vinos muy especiales, con un “terroir” que yo entonces no sabía localizar.

Puede que una cosa llevara a la otra, el caso es que me enamoré también de una chica también enóloga y también viajera, cuyos padres vivían en La Rioja, donde, para no cansaros con la historia, decidimos instalarnos en el año…. Clara mi mujer encontró trabajo en un grupo vinícola muy importante –“si nos vamos a dedicar al mundo del vino, uno de los dos deberá tener un sueldo”-, porque a mí me resultaba complicado encontrar trabajo, y de esta dificultad resultó precisamente el nacimiento de MACROBERT & CANALS SL, como una aventura, de la que se esperaba ventura, el sueño no solo  de encontrar en mi caso un medio de vida, sino de construir algo que aportara un valor a la sociedad del que sentirse orgulloso.

La D.O.Ca Rioja es una de las más importantes regiones vinícolas del mundo. Como D.O. fue establecida en España en 1.925, y mereció la categoría de “Calificada” –la única hasta la fecha- en 1991.

La D.O.Ca Rioja es un gran valle que ocupa unos 150 kilómetros de este a oeste y 60 de norte a sur, distante otros 100 por el norte del océano Atlántico, rodeada por montañas al norte y al sur, surcada por un majestuoso río, el Ebro, del que son tributarios otros siete menores conformando así un igual número de valles.

Lo que caracteriza pues a Rioja es su diversidad: de suelos –arcilloso calizo, pétreo calizo, arcilloso ferruginoso, aluvial…-, de alturas de cultivo –de 400 a 800 metros aproximadamente, y subiendo-, de climas –atlántico en su parte oeste, mediterráneo en su parte este-, y de cepas –hasta 40 variedades diferentes se han contado, y aunque hoy son muchas menos las reconocidas por la D.O.Ca., algunas de aquéllas siguen presentes en los viñedos más viejos-. Expresión de esa diversidad era la forma tradicional de elaborar los vinos, con mezclas de variedades no solo de las existentes dentro del propio viñedo, sino de las provenientes de distintas zonas y subzonas. En tiempos modernos al compás de las nuevas plantaciones se ha posibilitado el prestar más atención a los vinos varietales.

Diversidad de gentes también. Cuatro comunidades autónomas participan en la denominación. Tierra hospitalaria que hoy acoge a Bryan como ha acogido a tantos otros en el pasado. Todo ello anima nuestro espíritu: tradición es diversidad.