Marcas

Corresponde como he dicho a María el mérito de su definición y diseño, pero de alguna manera toda la familia ha participado en su concepción.

Todas ellas se resguardan bajo el paraguas de la marca MACROBERT & CANALS, porque todo vino debe personalizar a sus responsables. Aunque en nuestro caso esa personalización genere una extrañeza de apellidos difícil de explicar.

Esta marca definió el origen del proyecto; es un juego de palabras entre aventura y ventura, que eran las sensaciones que entonces nos invadían, con Bryan recién llegado desde el otro “cabo” del otro hemisferio. La verdad es que solo tiempo después a su ocurrencia, encontramos la síntesis en el Tesoro de Covarrubias: “Quien no se aventura no ha ventura”. La traducción inglesa que sería “Nothing ventured nothing gained”, no da sin embargo la idea de lo que queremos expresar. No es, o cuanto menos no es solo, una ganancia material, sino de riqueza de vida, emociones, amigos, conocimiento…, y esa es la idea que queremos transmitir a quienes se animen a acompañarnos en nuestra aventura.

La etiqueta: es sencilla, pudiera pensarse incluso que poco imaginativa en cuanto recurre a lo obvio. Un nombre en relieve, cuya significación ya he expresado, y una cepa, imagen seguramente mil veces repetida, pero es la expresión de nuestra decidida voluntad de poner el foco en lo que de verdad importa. Además es una cepa en vaso –traslado a dibujo de una fotografía real-, como respeto a la tradición, a una forma de cultivar (aunque no hay porqué  oponerse al emparrado, ni a la modernidad en general, si el fin último de calidad y no de rendimiento es el objetivo).

Esta marca recoge nuestros vinos varietales: Tempranillo, Garnacha, Viura y Malvasía.

La marca tiene también su historia. Por un lado ya teníamos acondicionada la nave como bodega y así hace honor al sitio donde se elabora. Por otro, una nave es el medio con el que normalmente se emprende una “aventura”, puede ser un barco, mucho más tradicional, o un avión o incluso un cohete espacial, mucho más sideral. Para nuestro viaje, que es más bien un viaje iniciático –nos ensoñamos con Ulises u Odiseo, con Jasón y los Argonautas, con viajar a Ítaca…–, escogimos un barco a la altura de la temeridad de nuestro proyecto. Un barquito de papel. María dio rienda suelta a su estilismo gráfico con un esquematismo que nos gusta. Nuestro barco se sustenta sobre un mar que es reflejo de la vocación de navegante de Bryan, y del horizonte de viñas en que ahora se mueve.

Esta marca nace además para acoger un vino más accesible, que mantenga a flote el negocio. Un ensamblaje tradicional realizado con uva procedente de viñas seleccionadas de pueblos situados en las tres subzonas de la D.O Ca Rioja: Rioja Alta, Rioja Oriental y Rioja Alavesa.

De esta marca no necesito dar más explicaciones, pues es el vino que se obtiene exclusivamente de la viña que así llamamos y que antes he descrito. Viñedo singular. La etiqueta es más seria como pensamos corresponde a los vinos llamados a hacer historia.

En perspectiva, o más exactamente en elaboración, porque aquí todo va más despacio que en palacio, tenemos dos o tres marcas más de las que confiamos dar noticia en un momento próximo.

Ese es nuestro propósito. La diversidad; no solo como respeto a una tradición que buscaba sus “vinos finos” en la afinación de uvas de muy diferente procedencia (ahí está LA NAVE), sino también en la voluntad de ofrecer toda la riqueza vinícola que esta tierra permite, tanto por lo que hace a la expresión de sus variedades, los vinos varietales, (ahí esta LAVENTURA, Tempranillo, Garnacha, Viura y Malvasía), cuanto a las más especiales, escondidas y auténticas de sus viñas (ahí está el BARRANCO DEL SAN GINÉS, y estarán en futuro los que nuestras posibilidades y vuestro apoyo permitan). Y por encima de todo las personas responsables del proyecto MACROBERT & CANALS.