Nuestras Viñas

La búsqueda de esas viñas especiales, singulares, que expresaran lo mejor de La Rioja es tan dificultosa como placentera. Tanto paseo, tanta visita nos permitió sentir su diversidad, más aún, percibir que la esencia del Rioja, no obstante su pequeña extensión, radica en su diversidad, de tierras, de climas, de cepas, de paisajes…y por tanto de vinos, y que lo que había dado nombre y mérito al Rioja era precisamente la mezcla de esa diversidad. La tradición es la diversidad.

CUATRO CORROS

Encontramos de entrada cuatro corros en Villabuena (Rioja Alavesa). Se conocen por ese nombre las pequeñas parcelas, no necesariamente redondas; por circunstancias naturales de falta de rentabilidad suelen contener plantaciones muy viejas, ya que el coste de la sustitución del viñedo tarda mucho en recuperarse. Y aún más en nuestro caso en que más que de corros deberíamos hablar de corritos, pues, aun contando con la pequeñez que la palabra corro ya implica, en total suman unos 3.526 metros cuadrados, extensión que para un sudafricano como Bryan significa poco más que una maceta.

Fue nuestra primera adquisición, ruinosa según los lugareños, pero asequible dado su tamaño, y como era de esperar proporciona la uva de calidad que andábamos buscando. Bryan tiene la esperanza de poder hacer algún día un vino que proceda exclusivamente de tales corros; dada la diversidad de cepas, resultado como ya he dicho de la antigüedad y tradición de su plantación, el resultado será seguramente un clarete o un rosado.

BARRANCO DEL SAN GINÉS

Entre aquellas viñas heroicas de las que hablaba, tras mucha búsqueda encontramos una que nos llenaba de satisfacción por sus enormes posibilidades, aunque las dificultades de su cultivo no eran menores –“buen sitio para esconderse” era todo lo que reconocían los entendidos-. En término de Laguardia, de unos 13.000 metros cuadrados, fue plantada en su mayor parte en el año 1935, con las distancias entre cepas propias de la manera de cultivo de entonces, a mano y con caballerías. Al mismo tiempo se plantaban frutales que completaban la alimentación de la familia, hemos contado hasta 32 árboles diversos. Es una ladera muy en pendiente con un corte muy abrupto en su lindero este, al final del cual discurre un riachuelo llamado San Ginés; por eso conocemos tal finca como EL BARRANCO DEL SAN GINÉS (“del” porque lo que tiene nombre es el río, no el barranco), y de esa manera hemos llamado al vino que de la misma obtenemos.

Andando el tiempo, en 2017, esta viña ha sido calificada de Viñedo Singular que es una nueva categoría de la DOCa Rioja que quiere identificar a aquéllos que por sus características orográficas, climatológicas— -etc., de “terroir” en suma-  son garantía de vinos muy especiales.

SAN JULIÁN

El Barranco se encuentra situado en un paraje conocido como Viurco o Biurko, que viene a significar entre dos ríos, el primero es el dicho, el segundo es el de San Julián.

En los aledaños del Barranco, precisamente en la otra vertiente que mira hacia el río San Julián y hacia el Sur, hemos adquirido un trozo de monte de unos 4.700 metros cuadrados formado por tres terrazas y llevado a cabo en ellas una plantación de Graciano. Ésta es una variedad de uva de la que esperamos obtener en su juventud frescura y acidez para el ensamblaje de La Nave y quizá en el futuro convertirse en un mono varietal muy especial o incluso en un viñedo singular.

VERDECILLO

Al sur de Laguardia, desde donde se disfruta esa maravillosa vista de este pueblo con la Sierra de Cantabria y, de fondo, esa nube que forma el cierzo, que sobrepasa las cumbres pero no se atreve a adentrarse en la llanura y que familiarmente llamamos la ola y en Ciudad del cabo el mantel (Table cloth), y técnicamente es un föhn, hemos adquirido también una serie de pequeñas parcelas muy próximas entre sí. Verdecillo es el nombre del paraje. Aquí Bryan se ha hipotecado, como es natural antes de hacerlo con una vivienda, y confía en hacer de ellas en el futuro un viñedo singular, no en vano la plantación ya tiene 45 años.

LA VIRGEN

Y nuestra última adquisición de momento. Una parcela en Lanciego pegada al pueblo, en un paraje conocido como La Virgen plantada en 1920. Es un viñedo más que centenario algo descuidado dadas sus perspectivas urbanísticas que hemos podido rescatar del cemento con un arrendamiento a largo plazo, y estamos mimando seguros de que atesora una calidad que le hará merecedor de ser en un futuro próximo también un viñedo singular.