Según el habitual resumen del tiempo del mes publicado por la AEMET, marzo de 2021 ha sido el cuarto marzo más seco desde el comienzo de la serie en 1961 y del más seco del siglo XXI, con el agravante de que el mes fue húmedo o muy húmedo en el sureste de la península y en Baleares, de modo que la sequedad fue proporcionalmente más intensa en el resto del territorio peninsular y en Canarias. En la tierra del Rioja se puede situar en un 50% la media de precipitación respecto siempre del período de referencia 1981 – 2010.

AEMET MARZO

Por lo que hace a las temperaturas el mes de marzo ha sido en conjunto normal, con una temperatura media en la España peninsular de 9,9 grados centígrados, un 0,1 por encima de la media de este mes respecto de dicho periodo. A partir del día 23 y hasta el final del mes se observó un episodio especialmente cálido con temperaturas muy por encima de las normales, llegándose a superar, el último día del mes, los 30 grados centígrados en zonas de Extremadura y Andalucía y en algunos puntos del cantábrico. En conjunto se ha tratado del vigesimosegundo marzo más cálido desde el comienzo de la serie en 1961 y del undécimo más cálido del siglo XXI. Pero igualmente, salvando ese período final,  fue frío o muy frío en el cuadrante sureste de la península, resultando normal o cálido en el resto del territorio peninsular español. En la tierra del Rioja pudo llegar según zonas incluso a un incremento de 0,2 grados centígrados

En este mes de marzo culminamos las labores que habíamos iniciado en los meses anteriores.

 

 

Por un lado, una vez salvados los sarmientos para su uso gastronómico, procedimos a la quema de los restos de madera dejados por la poda de invierno. Es la forma más eficaz de desinfectar los viñedos y reducir (drásticamente) el número de esporas de diversos microorganismos que viven en la madera muerta y que pueden infectar las vides en la temporada de crecimiento de éstas. Nos gusta hacer esta labor hacia el final del invierno y justo antes de la primavera, cuando los días ya han comenzado a calentar y secar la madera. (También esta labor está sometida a control administrativo).

El segundo gran trabajo a culminar ha sido la limpieza de maleza y malas hierbas. Ya sabéis que optamos por medios exclusivamente mecánicos para tal labor en nuestros viñedos, sin uso de herbicidas, y conocéis las ventajas de toda índole que eso conlleva, tanto desde el punto de vista sanitario como ecológico y de mejora de la calidad de la cepa y de su producto.

Dado que la mayor parte de la labor estaba hecha en febrero, podemos ahora completar la información con datos que os pueden interesar.

En primer lugar se usa un arado llamado “forcate” en la tierra del Rioja, admitido como tal en el DRAE: “Arado de dos varas para ser tirado por una sola caballería”. Mediante este arado, que contiene un plano puntiagudo de unos 30 cm de largo y 15 cm de ancho capaz de mayor presión al introducirse en la tierra, hacemos los surcos entrecruzados en el suelo, para eliminar la maleza y facilitar la penetración del agua con mínima erosión.

AArado llamado forcate

 

De tal manera la tierra queda preparada para usar a continuación un peculiar arado de vertedera. Son arados de vertedera todos los que permiten el volteo de la tierra surcada “vertiéndola” hacia un lado u otro. Este peculiar usado, conocido como “borracho” en la tierra del Rioja, contiene una especie de escalón a uno u otro lado que permite al operario serpentear entre las cepas, acercándose y alejándose de éstas, destapando su base de tierra y lanzando esta hacia el centro del renque, esto es, el espacio que media entre las hileras. Bryan sugiere que su nombre procede del movimiento zigzagueante que el arado debe realizar en torno a las cepas. Luego vemos que WikiRioja lo define así: “Arado de vertedera de dos mangos con una rueda de guía, que se usaba para desacollar la viña sin dañar el tronco, el nombre le viene por la dificultad que tiene para manejarlo el viticultor, ya que se va para todos los lados, como los borrachos, y puede romper muchas cepas.”

 

Arado vertedera

 

(“Desacollar”, por si os da por el pasapalabra, es también riojanismo acogido por el DRAE: “Cavar las cepas alrededor, dejándoles un hoyo en que se detenga el agua”.)

Y así por fin queda preparada la tierra para lo que propiamente ha sido la labor de marzo. La limpieza en derredor del tronco de la vid que el borracho obviamente no puede culminar con total limpieza. Para ello se utiliza como la azada que todo el mundo conoce, obviamente una azada pequeña adaptada a la labor. Laborear con la azada es un trabajo manual que pocos agricultores hacen, ya que resulta agotador; una persona puede cubrir poco más de 1000 m2 de viñedo en un día. Otra de las ventajas que tiene el despejar el tronco de la tierra y evitar que le llegue el agua es que se detiene la formación de raíces de pelos finos en la unión del injerto y la base de la vid. De tal manera la cepa queda forzada a enviar sus raíces hacia abajo en busca de agua y nutrientes. Estamos entrando en primavera, por tanto en fase de crecimiento de las raíces y que éstas profundicen es muy beneficioso pensando en la época en que por falta de lluvia escaseen recursos hídricos más superficiales.

 

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