Enero de 2021 ha sido un mes más frío y húmedo de lo habitual. Según la web www.meteosojuela.es, la anomalía térmica fue de menos 0,3ª y la hídrica de un 166%. Arrancó con la borrasca Filomena que nos trajo temperaturas muy bajas y nieve durante la primera y segunda semana. Tras el paso de esta ya mítica borrasca tuvimos ocho días sin precipitación y con temperaturas aún más bajas, lo que contribuyó a la formación del hielo y se pudo trabajar en la poda de las viñas. El mes acabó con cuatro días seguidos de mucho viento y precipitaciones que dejaron el suelo encharcado, obligando a un descanso. Al menos el viento no hace daño a las cepas en estos momentos.

 

Las bajas temperaturas y la nieve son muy beneficiosas para las viñas. Incrementan las reservas hídricas de una manera pausada, y preservan a las plantas de enfermedades, amén de cicatrizar las heridas de la poda. Podéis informaros más en: https://quienariojavino.com/2021/01/07/los-beneficios-de-la-nieve-en-el-vinedo/

 

Así pues durante ese mes Bryan pudo acabar con los trabajos de poda. Aprovechó también las bajas temperaturas para recortar madera y brazos en las cepas viejas  a fin de rebajarlas; esto procura que la savia cuando fluya llegue hasta las yemas con un menor recorrido. A cierta edad toda ayuda es poca. Es una labor que implica cortes profundos en las plantas, de modo que es mejor hacerlo cuando hace mucho frio, lo que evita el movimiento de la savia y posibles infecciones. También se amontonaron la madera y los sarmientos cortados de las viñas para quemarlos cuando mejore el tiempo.

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